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Martha Lucía Barriga. Editora

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Música

Los compositores en la sociedad de la Ilustración

Publicado en www.epigrafe.com, el día 19 de mayo de 2007

Revista El Artista, carátula del número 2

Compiladora: Martha Lucía Barriga Monroy
Docente de la Universidad de Pamplona

¡Queridísimo padre! De qué buena gana hubiera querido seguir sacrificándole mis mejores años en un lugar en que uno está mal pagado; si sólo fuera eso lo malo. Pero estar mal pagado, y por añadidura despreciado, desdeñado y maltratado, resulta realmente demasiado...

Carta de W. A. Mozart, a su padre Leopoldo.
Viena, junio 13 de 1781

La Ilustración 1750-1850

La Ilustración fue un movimiento filosófico, cultural e intelectual iniciado en Europa a mediados del siglo xviii. En Inglaterra se denominó Enlighment, Epoque des lumières en Francia e Ilustración en España. Pretendió dominar con la razón el conjunto de problemas del hombre. Fue un periodo de cambios y revolución en todos los campos del desarrollo histórico, filosófico, social, económico, político, científico, intelectual, humano, educativo y, por supuesto, musical. Su influencia se percibió en los diversos aspectos de la vida de la sociedad y en los cambios profundos de la mentalidad de los pueblos. Brotó de la filosofía y de la ciencia; entonces los ilustrados buscaron soluciones científicas y prácticas a los problemas, pues pensaron que así librarían a la humanidad de la improvisación, y de la explicación espiritual y tradicional, para analizar los problemas y darles soluciones posibles.

Las ideas de la Ilustración influyeron en las formas de vida de los compositores y en su forma de componer la música. Mencionaremos a continuación algunas de estas ideas ilustradas:

  • La razón: verdad;
  • Crítica: censura;
  • Fe en la educación: solución;
  • Experimentación vs. escolástica;
  • Emancipación individual y colectiva;
  • Emancipación de la tradición, autoridad política y autoridad religiosa;
  • Abolición de la Inquisición y la esclavitud;
  • Economía: progreso, productividad, utilitarismo;
  • Felicidad (como un estado alcanzable en vida);
  • Libertad: política, religiosa, comercial, de cátedra;
  • La universalidad, la igualdad;
  • dignidad humana vs. servilismo;
  • Ampliación de medios culturales: revistas, periódicos, publicaciones, viajes.

Analizaremos la situación de los compositores en la sociedad ilustrada, a través de la compilación de los siguientes ensayos escritos por estudiantes de la clase de Historia de la Música de la Universidad de Pamplona: Los músicos de las cortes del siglo xviii. ¿Músicos o aficionados?, por Germán Villa Rodríguez; Las publicaciones de Beethoven, por Felipe Enciso Ospina; La orquesta del siglo xviii, música atractiva para conciertos y bailes, por: Édgar A González Bautista; y La renovación de los músicos en la sociedad del siglo xix, por Gerson A. Olivares Parada.

Los músicos de las cortes del siglo xviii
¿Músicos o aficionados?

Por Germán Villa Rodríguez

Durante el siglo xviii se nota claramente una transición en la vida de los artistas y en el tamaño de las sinfónicas. A continuación veremos algunos aspectos sobre la condición social en la cual vivían los intérpretes y músicos profesionales de la época, entre los cuales resaltaremos parte de la vida de Haydn1.

Durante este periodo, los papeles de músicos intérpretes fueron desempeñados, en muchas ocasiones, por músicos no profesionales, los cuales a su vez desempeñaban diferentes funciones o cargos en las cortes, a las cuales pertenecían; por ejemplo, en la pequeña corte de Weimar, entre los años de 1708 y 1717, el maestro de pajes se desempeñaba como uno de los dos bajos, mientras el otro cumplía con el oficio de quinto maestro de la escuela de la ciudad. Dos de los seis trompetistas eran funcionarios de la corte; en ocasiones varios de los cantantes podían ser instrumentistas cuando el coro no actuaba.

El número de músicos profesionales dedicados únicamente a la música era muy limitado, ya que la economía en aquellas pequeñas cortes no les permitía darse esos lujos. En muchos casos, a los grandes músicos se les asignaban altos cargos públicos, con el fin de retenerlos en ellas, proporcionándoles estabilidad económica y una alta posición social. A menudo se veía que a los músicos se les complementaba el salario con una dote o una ayuda con elementos tales como trigo, cebada, harina, vino, etc. No todos los artistas vivían en estas condiciones; algunos virtuosos se vieron beneficiados, ya sea por una corte más pudiente, o por la financiación de un noble de grandes recursos económicos que valorara el arte. Éste era el caso de Haydn, quien desarrolló casi libremente su espíritu musical en la corte de Esterhaza; además de poseer un buen salario, en ese entonces, contó con la fortuna de tener libertad y tranquilidad a la hora de componer: pues si bien cumplía con las peticiones de su benefactor, dedicaba cada segundo de su vida para la música.

El ejemplo de Haydn, como artista liberado, se complementa claramente con la vida y obra de Beethoven, quien se codeaba de tú a tú con los grandes nobles, doncellas, y princesas, entre otros. Todas estas condiciones sociales se vieron reflejadas en sus composiciones, ya que fueron más liberadas. Hemos visto, así, la condición social de los artistas en las cortes, que desempeñaban no sólo funciones y cargos dentro de las orquestas, sino también dentro de la sociedad. Los salarios no fueron solo monetarios, sino también en especie.

Las publicaciones de Beethoven

Por Felipe Enciso Ospina

La publicación fue el principal sustento para Beethoven, luego de que su vida como pianista terminara debido a su sordera. Gracias al gran número de publicaciones de sus obras obtuvo un gran prestigio y reconocimiento. Esto se debió en gran parte a la explotación de Beethoven hacia las editoriales. Beethoven se hizo muy popular en la alta sociedad; hizo que sus obras se vendieran muy bien por medio de suscripción, cuyos compradores eran aristócratas, músicos e intelectuales. También publicaba obras sencillas y fáciles de tocar para ganar prestigio en la clase media.

Artaria fue la primera editorial que publicó obras de Beethoven, pero él comenzó a venderlas a otras editoriales, cobrando por cada composición sumas muy elevadas. Beethoven utilizó las editoriales para poder ganar más dinero, y pasó de ser un explotado a un explotador de éstas. Convencido de que la publicación era un buen negocio, y a medida que su fama crecía con el tiempo, Beethoven aumentaba cada vez el precio de sus obras. Las editoriales soportaban sus engaños porque sabían que podrían sacar buenas ganancias de las composiciones de Beethoven. Pero, de una u otra forma, él resultaba engañado por sus propias triquiñuelas2.

Algunos editores trataron de firmar un acuerdo en el cual Beethoven les vendería exclusivamente sus obras, pero él no accedió. Por el contrario, les presentó una contrapropuesta en la cual los editores tendrían propiedad sobre sus obras en Alemania; pero Beethoven, a su vez, las podría vender a editoriales de otros países como Francia o Inglaterra, si éstas le ofrecían más dinero. Tal propuesta no convenció a los editores y el acuerdo no fue firmado, porque pensaban que podrían venderles obras con diferentes arreglos.

Podemos concluir que Beethoven se dio a conocer en muchos países a través de sus publicaciones, y que recibió mucho dinero gracias a su talento musical, más que a su habilidad como negociante.

La orquesta del siglo xviii, música atractiva para conciertos y bailes

Por Édgar A. González Bautista

La palabra orquesta procede del griego y significa “lugar para danzar”. Esto nos lleva alrededor del siglo v a. C., cuando las representaciones se efectuaban en teatros al aire libre (anfiteatros). Al frente del área principal de actuación había un espacio para los cantantes, danzarines e instrumentos. Este espacio era llamado orquesta. A mediados del siglo xviii se inició lo que podríamos llamar proceso de “estandarización” de la orquesta. De manera paulatina, los instrumentos fueron siendo anotados explícitamente en la partitura, con lo que se dejó de lado, cada vez en mayor medida, la tendencia a la accidentalidad de las épocas anteriores. Aproximadamente entre 1750 y 1800 se consolidó la orquesta sinfónica; a partir de entonces, este conjunto, con bases específicas en cuanto a su constitución, se desarrolló tanto cuantitativa como cualitativamente (mejoras técnicas y cambios relevantes en el sonido de los instrumentos) proporcionando la total variedad de giros orquestales conocidos en los siglos xix y xx.

Dos fueron los centros de producción musical más importantes de aquella época, catalizadores del “nuevo estilo” y forjadores de la sonoridad del nuevo concepto sinfónico de la orquesta: Mannheim y Viena. La música instrumental adquirió así una preponderancia que antes parecía reservada a la música vocal, en buena parte3. Las cortes y los palacios aristocráticos fomentaron su cultivo, con el concurso de músicos asalariados que constituyeron orquestas privadas. La sinfonía y la música de cámara ganaron solidez y prestigio. Hoy en día, la orquesta se refiere a un grupo numeroso de músicos que tocan juntos en orquestas de cuerda, sinfónicas, bandas de música, orquestas de armonía y orquestas de uso especial; el número exacto de músicos depende del tipo de música.

La renovación de los músicos en la sociedad del siglo xix

Por Gerson A. Olivares Parada

Después de un largo periodo de mecenazgo y de servicio a la realeza, el curso del músico cortesano se vio obligado a cambiar. Como resultado de las guerras y la industrialización, los pequeños países tuvieron que ceder ante el poderío de imperios muy grandes, que llevó a decaer el poder económico de los primeros. A los músicos empleados por la corte les significo un drástico cambio en todos los aspectos de su vida4.

Cuando la realeza no tenía cómo pagar a sus músicos (las grandes cantidades de dinero a las que estaban acostumbrados) estos últimos tuvieron que dejar su trabajo social cotidiano de composición, para convirtiese en instrumentistas, virtuosos, o directores de orquesta (únicos trabajos que bien podían ser mezclados con la composición). El músico de la época, en cierta manera, estaba siendo rechazado; ahora debía sostenerse a sí mismo involucrando los gustos de la sociedad en sus composiciones. Se requerían entonces nuevos músicos. Ahora la música era más un placer que una necesidad.

Con el fin de sostenerse, los grandes compositores de la época se vieron obligados a hacer cosas a las que no estaban acostumbrados. El público pasó de ser el homenajeado del rey, para convertirse en su sustento, mediante la compra de entradas a los conciertos. Esto significaba que el público exigía su propia satisfacción: ya no eran las composiciones cortesanas que ordenara la realeza, sino las que debían deleitar a la sociedad según sus gustos. Entonces, los músicos se vieron obligados a innovar, muchas veces sin resultados satisfactorios.

La necesidad de nuevos músicos que proporcionaran al público lo que deseaba, dejó rezagados a los músicos de la vieja escuela. No obstante, existieron quienes cambiaron sus composiciones para agradar a sus oyentes. Estos músicos escribieron canciones populares y otras que tenían su trasfondo en lo autóctono. Ejemplos de esto son la canción de la hermandad en la Sinfonía N.º 9 de Beethoven, la canción de Estrellita de Mozart, y los valses y polcas de Strauss, entre otros. Desde entonces, la composición dejó de ser un mero trabajo, desde una aproximación social, para convertiste en un placer (o un sufrimiento), porque al igual que el público, el músico tenía que tener gusto por lo que componía.

Bibliografía

Historia de la música. La música occidental desde la Edad Media hasta nuestros días. Bajo la dirección de Marie-Claire Beltrando-Patier, Espasa, Madrid, 1997.

Davison, Archibald Thompson, Historical Anthology Of Music, Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1949.

Grout, Donald Jay, Historia de la música occidental, Alianza Editorial Madrid, España, 1984.

Palisca, Claude V., A History Of Western Music, New York, Norton, 1980.

Raynor, Henry, Una historia social de la música. Desde la Edad Media hasta Beethoven, Editorial Siglo xxi, Madrid, España, 1986.

Riemann, Hugo, Historia de la música, Editorial Labor, Barcelona, 1959.

Salazar, Adolfo, La música en la sociedad europea, Alianza Editorial, Madrid, España, 1982.

1 Henry Raynor, Una historia social de la música, Madrid, Siglo xxi de España Editores S. A., 1986, págs. 403-415.

2 Ibídem.

3 Monografías.com, Lucas Morea/Sinexi S. A., 1997.

4 Henry Raynor, Una historia social de la música, Madrid, Siglo xxi, España Editores S. A., 1986, págs. 465–471.

Martha Lucía Barriga Monroy
Pianista, magíster en educación musical, actualmente es candidata a doctora en ciencias de la educación, editora y directora de la revista El Artista, directora del Grupo de Investigaciones en Música y Artes Plásticas.
Felipe Enciso Ospina
Estudiante de historia de la música de la Universidad de Pamplona.
Édgar A. González Bautista
Estudiante de historia de la música de la Universidad de Pamplona.
Gerson A. Olivares Parada
Estudiante de historia de la música de la Universidad de Pamplona.
Germán Villa Rodríguez
Estudiante de historia de la música de la Universidad de Pamplona.

Tomado de: Revista El Artista. Material de la revista El Artista, número 3

* * *

Revista de periodicidad anual. El objetivo de El Artista es socializar las investigaciones realizadas por el Grupo de Investigaciones en Música y Artes Plásticas registrado en Colciencias, grupo conformado por docentes de la Facultad de Artes y Humanidades, programas de Música y Artes Plásticas, de la Universidad de Pamplona, Norte de Santander, Colombia, en vía de reconocimiento por Colciencias.

La revista cuenta con un comité editorial y un comité científico, integrado por doctores y magísters, académicos reconocidos, profesores de universidades nacionales y extranjeras, idóneos en las áreas de música, plástica, historia, y educación.


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