Nació en Santa Marta en 1938. Estudió en el Seminario de esta ciudad y es bachiller del Liceo Celedón. Es abogado de la Universidad Libre y fue abogado de Baldíos en el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora. Desempeñó los cargos de juez municipal en Fonseca, El Piñón y Remolino y de secretario privado del gobernador del Departamento del Magdalena. En el ejercicio profesional independiente ha sido abogado litigante. En la actualidad es profesor de la Universidad del Norte.
Ha recibido los siguientes galardones literarios: Primer Premio III Concurso de Cuento del Instituto de Cultura del Magdalena (1979); Primer Premio Concurso de Cuento Regional Diario del Caribe (1981); Primer Premio Tercer Concurso Nacional de Novela Cámara de Comercio de Medellín (1995); Premio Simón Bolívar de Periodismo Cultural (2004).
Los veintitrés cuentos que constituyen esta selección comprenden desde algunos de la década del sesenta hasta otros escritos ayer no más. Algún estudioso puede percibir los cambios de estilo, esos que se dan tanto en la vida como en la prosa. Lo que permanece es la intención de atrapar e interesar al lector. (O al oyente si es leído en voz alta). Al final de cuentas, o de cuentos, los que escribimos somos descendientes de los viajeros que alrededor de una fogata contaban sus aventuras.
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Si algo podremos encontrar en Cómo llegar a ser japonés, además de los cambios de estilo que bien sabe aceptar Bacca en la presentación de los cuentos, es el humor siempre atinado e inocente de este lacónico cuentista. “Si bien en mis escritos hay humor no es un propósito primario, sino que de pronto sale una situación con humor o porque hay algo dentro de mí que hace que ciertas cosas provoquen sonrisas”, dice al respecto.
Y sí que hay de esas cosas que generan gracia al ver a Ramón y el modo en que se complace de los placeres nimios, como el recitar un poema o la pasión con que habla de la literatura o de acontecimientos históricos o hasta de su pasado. Por eso no es raro que diga que la literatura “es mi vida, todo lo demás es accesorio”.
Sobre el cuento que da nombre al libro, cuenta (la redundancia es aceptable porque Ramón es un cuentista hasta para dar clases) que es acerca de una historia real ocurrida en el municipio de Ciénaga, pero que al final terminó volteando puesto que era muy conocida por la gente. “Yo le dejo al lector que siempre se imagine cosas, que vaya atando los hilos. Lo ideal, por lo menos lo que a mí me gusta, es la historia que está detrás de la historia, como el iceberg”.
Y lo que no podría faltar: ¿qué tanto hay de él en sus personajes en sus historias? Aquí es enfático en decir que si a algún perezoso se le ocurre sacar una biografía de él con base en sus cuentos, ese alguien “está pifiadísimo”. Y agrega: “En mis cuentos no estoy sacando confesiones de mi vida”.
Está bien, no son confesiones, pero en la literatura esto nunca ha sido un requisito de calidad. Aquí lo que importa es la imaginación del autor para distorsionar la realidad y construir una nueva, una poética, incluso mejor o peor.
Tabla de contenido
- Prólogo
- Marihuana para Goering
- En la guerra no hay manzanas
- No hay canciones para Osiris Magué
- La visita
- Si no fuera por la zona, caramba
- Sueño con Kennedy a bordo
- Rosas sobre tu toga
- La sombra de Greta
- Cuando la noche cae
- Fantasma entre las flores
- Edipo toca la flauta
- El espía inglés
- Nadie diga ser más que García
- Cómo llegar a ser japonés
- Lady Wesson
- Las ventanas tapiadas del Paraíso
- Pasajero en la noche
- Los pasos de la pantera
- Miss Catharsis
- Nikita ad portas
- Balneario Niza
- El silencio
- El enviado
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