Nació en Czestochowa (Polonia) y desde 1981 reside en Colombia. Licenciado en Filología Romance de la Universidad Jagellona de Cracovia (Polonia); especialista en Literatura de la Universidad de Grenoble (Francia); magíster en Literatura Francesa, de la Universidad Jagellona (Polonia); posgraduado en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo (Colombia); doctor en Ciencias Humanas de la Universidad de Varsovia (Polonia).
Actualmente es director del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad de La Sabana; de la revista Litterae, del Instituto Caro y Cuervo; de la Cátedra Juan Pablo II el Magno, en la Universidad Sergio Arboleda, y de la Corporación Cultural InterColombia.
La creación de Mejía Velilla es comparada y considerada como continuadora del camino de los adalides de la poesía latinoamericana, como José Martí, Pablo Neruda, César Vallejo, Gabriela Mistral y Octavio Paz. En este sentido, se puede afirmar que la presente publicación recoge los frutos de la crítica literaria sobre la poesía de David Mejía Velilla, y además, constituye una invitación para conocer mejor y seguir investigando sobre su obra poética y, mediante ella, sobre la vida de los hombres. Porque, como lo afirmó el poeta en el poema
El poeta se limita a escribir el poema de
El Pequeño Eliot: “Escribir es cosa de horas, a lo sumo de días o de años. Pero el poema es de siempre. Ha tenido su origen en ti, en mí, en él: pero como tú y yo, viene de lejos y de antes, de mucho antes de ese día en que, convencionalmente, solemos decir que nació. El poema surge, no nace. Aparece, no resulta.
Lo entregas: a la hora de la verdad, no lo has hecho tú”.
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La personalidad de David Mejía Velilla era muy compleja y de riquezas insondables. Fue un eximio poeta, gran crítico, ilustre ensayista, muy estimado profesor universitario, ilustre académico, brillante abogado y canonista, ágil promotor cultural..., pero sobre todo una persona recta y amplia que siempre se dibujaba como un modelo de humanista. Su integridad fue muy admirada y despertaba confianza desde el primer momento de conocerlo y se asentaba en los que fuimos sus amigos. Su pensamiento se centraba en la persona dentro de la visión de la filiación divina. Pero también su actuación y sus relaciones interpersonales se guiaban incansablemente por este principio fundamental. Fue un hombre universitario ejemplar. Profesor entregado al estudio serio, responsable que compartía con sus discípulos, con espíritu de servicio. Tuvo el privilegio de ser cofundador de la Universidad de La Sabana.
Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, de la Real Academia Española, de la Academia Colombiana de Historia, de la de Educación y de la de Historia Eclesiástica. Durante varios periodos fue reelegido tesorero de la Unión de Escritores de América —Uneda—. Reconocido periodista, fue columnista de El Colombiano. David Mejía Velilla estaba abierto a la realidad histórica, concreta.
Su concepción poética la consignó magistralmente en Vitrales publicados en 1997. En sus páginas podemos leer:
“La verdadera poesía no es evasión: es creación.
No es irrealidad, se afinca en la verdad”.
Para David la vida era poesía. Pero cada uno tenía que saber cómo encontrarla. La felicidad humana se apoya en dos fundamentos: el sentido de la vida y la satisfacción de su realización. Esas son las circunstancias y las condiciones naturales de la persona. El poeta sostenía que el sentido de la existencia fue transmitido al hombre y que tenía que cumplirlo.
David lo logró tanto en su vida como en su poesía. El lector entenderá el porqué de este libro de homenaje. En este volumen quedan incluidas algunas semblanzas elaboradas por sus amigos, prestigiosos intelectuales, pero la gran parte de los textos corresponden a las ponencias de los académicos y profesores universitarios, quienes a través de sus investigaciones desearon divulgar a nivel internacional la excepcional obra de David Mejía Velilla. Muchos de ellos provienen de Colombia, pero también hay representantes de diferentes países en América y en Europa: Bélgica, Costa Rica, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Italia, México, Panamá, Polonia y Suiza. En una ponencia, elaborada en París, la creación de Mejía Velilla es comparada y considerada como continuadora del camino de los adalides de la poesía latinoamericana, como José Martí, Pablo Neruda, César Vallejo, Gabriela Mistral y Octavio Paz. En este sentido, se puede afirmar que la presente publicación recoge los frutos de la crítica literaria sobre la poesía de David Mejía Velilla, y además, constituye una invitación para conocer mejor y seguir investigando sobre su obra poética y, mediante ella, sobre la vida de los hombres. Porque, como lo afirmó el poeta en el poema El poeta se limita a escribir el poema de El Pequeño Eliot: “Escribir es cosa de horas, a lo sumo de días o de años. Pero el poema es de siempre. Ha tenido su origen en ti, en mí, en él: pero como tú y yo, viene de lejos y de antes, de mucho antes de ese día en que, convencionalmente, solemos decir que nació. El poema surge, no nace. Aparece, no resulta.
Lo entregas: a la hora de la verdad, no lo has hecho tú”.
Tabla de contenido
- Presentación
- Un canto de David Mejía Velilla: Estación de Dios, Nelly Rocío Amaya Méndez
- David Mejía Velilla, el hombre, Humberto Arbeláez Ramos
- Carta al amigo David Mejía Velilla, Aurora Arciniegas
- David Mejía Velilla, una continuidad americana, Luisa Ballesteros Rosas
- Los días y las noches de David Mejía Velilla en símbolos, imágenes y figuras, Jorge Mario Cabrera Valverde
- La poética de la serenidad, Ángel Esteban
- Los silencios de David Mejía Velilla, Juan María González García
- Belleza e inconclusión en David Mejía Velilla, Rafael Jiménez Cataño
- La poesía de David Mejía Velilla: una trayectoria vital, Cristina Maya
- Recordando a David Mejía Velilla, Héctor Ocampo Marín
- Mejía Velilla, creación y pasión, Omar Ortiz
- Marta y María en la poesía. Un coloquio con David Mejía Velilla, Helena Ospina
- El Pequeño Eliot y el Gran David, Bogdan Piotrowski
- Raíces literarias de David Mejía Velilla, Edilberto Quimbaya Gómez
- La trascendente belleza de la verdad, Matías Rivas
- Un David irremplazable, Flor Romero
- El bosque literario de David Mejía Velilla, Victor Valembois
- Semblanza de David Mejía Velilla, José Ramiro Velásquez Jiménez
- Cuando la vida es poesía, Jorge Yarce