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Juan Francisco Ortiz nació en Bogotá el 28 de septiembre de 1808 y murió en Buga, Valle del Cauca, el 21 de julio de 1875. Es otra de las personalidades forjadas en los multifacéticos oficios de una urbe donde las oportunidades rondaban los seminarios y los cuarteles. Se desempeñó en varias áreas intelectuales. Abogado, diplomático, dramaturgo, novelista, poeta y periodista. De familia acomodada, Juan Francisco Ortiz fue hermano mayor de José Joaquín quien fue miembro destacado de la segunda generación romántica; tuvo la oportunidad de educarse en las aulas del Colegio San Bartolomé. Luego pasó al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario donde obtuvo su título de jurisconsulto. El padre de Juan Francisco, José Joaquín Ortiz Nagle fue fiscal de la Real Audiencia y su nombre aparece entre los firmantes del acta de Independencia. José Manuel Marroquín, quien prologó las Reminiscencias de Juan Francisco Ortiz aporta datos reveladores sobre la apariencia, la vida y la personalidad de Ortiz: Era de estatura mediana, de carnes un poco abultadas, de color que no compensaba la poca regularidad y ninguna gracia de la nariz y de la boca. Era tuerto, como Felipe, como Gambetta, como Bretón de los Herreros; pero ese defecto podía mirarse en don Juan Francisco como un atractivo, pues gracias a él, su mirada, mirada penetrante y como maliciosa, armonizaba maravillosamente con la expresión de toda su fisonomía. En el ejercicio profesional dirigió con éxito el equipo editorial de la Estrella Nacional, primer periódico que recibió el titulo de literario en la Nueva Granada, fundado en 1836 por su hermano, José Joaquín. En 1848 editó El Tío Santiago, un semanario con un estilo novedoso para su época. Ortiz se graduó en la escuela de las observaciones al consignar el relato de sus viajes por el norte de la Nueva Granada y el Estado de Antioquia. El Mosaico le abrió sus páginas para la posteridad. Entre sus obras poéticas se destacan: Cuatro canciones, Mi reforma, Córdova en verso y La Virgen del Sol o la sacerdotisa peruana, un monólogo dramático que contaba con música de Valentín Franco. En prosa se recomiendan: Reminiscencias, Relación de viajes por las provincias del norte de la Nueva Granada, Cartas de Piquillo, Recuerdos del señor arzobispo de Bogotá y Cuadros de costumbres. Escribió dos novelas: Carolina la bella y Cortés de Mesa. A lo largo de su vida utilizó varios seudónimos: El Sabanero y el Tío Santiago, pero sobresale uno por ser muy parecido al mundo cibernético: W. W. W.