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Francisco Silvestre Sánchez

Nacido en Masueco de la Ribera, pequeña población en la provincia de Salamanca, España, el 4 de octubre de 1734, se cita como dos veces gobernador: “el más sabio que tuvo la provincia de Antioquia durante la época española”. A los diecisiete años viajó a Cartagena de Indias por solicitud de su tío, Pedro Silvestre. De Cartagena pasó a Mompós, como trabajador en la Real Contaduría, institución en la que sirvió sin sueldo durante dos años. En 1764 obtuvo el título de oficial de la Real Secretaría. Allí mismo se casó con María Paula Pérez de Soto.
Fue, como se puede ver por sus escritos, un administrador plenamente comprometido con las políticas coloniales, que nunca fueron cuestionadas desde la Europa que caracterizaría Marx en El capital muchos años después, y que no, por ‘revaluado’, se puede controvertir en la siguiente cita:

 

Las colonias brindaban a las nuevas manufacturas, que brotaban por todas partes, mercados para sus productos y una acumulación de capital intensificada gracias al régimen de monopolio. El botín conquistado fuera de Europa, mediante el saqueo descarado, la esclavitud y la matanza, fluían a la metrópoli para convertirse en capital.

Silvestre nunca cuestiona la autoridad real sino sólo los métodos, con los cuales, daba un poco de razón a Marx aunque en el sentido de establecimiento de un capitalismo moderno: en su Relación de la provincia de Antioquia (cuyos originales permanecieron archivados hasta el redescubrimiento que de ellos hizo en 1978 el profesor David J. Robinson, quien participó de la primera edición de este título en 1986) se muestra en contra de la práctica del monopolio, con empeño en que las nuevas tierras pudieran producir sus propios bienes de consumo, hecho que evitaría asumir costos de fletes y les permitiría estructurar su mercado interno, junto a la posibilidad de que existieran otras alternativas de compra, que establecerían ventajas, por un proceso de oferta y demanda, en los costos de adquisición; así mismo determinaba que la instauración de nuevos impuestos y el estanco del tabaco eran la principal fuente de disturbios en las colonias y abogaba por una simplificación en los procesos de recaudo, que beneficiaría tanto a las colonias como a la Real Hacienda.
En Bogotá, en 1768, en segundas nupcias se casó con Juana Inés Prieto, hija del tesorero de la Real Casa de Moneda. En esta ciudad ocuparía cargos diversos, entre ellos el de alcalde en 1790.
Sus periodos como gobernador de Antioquia fueron del 29 de octubre de 1775 al 22 de noviembre de 1776, cargo que ejerció en interinidad tras nombramiento a cargo del virrey Pedro Guirior, y entre octubre de 1782 y julio de 1785. Entre sus principales preocupaciones como gobernante se cuentan la apertura de caminos, el uso de las vías fluviales, el desarrollo de la minería de oro, la agricultura y la ganadería. Fue además el encargado de ejecutar la orden real del traslado de la ciudad de Santiago de Arma a (San Nicolás de) Rionegro “...con sus títulos, armas y demás prerrogativas...”.
Debió regresar a Bogotá para atender diversas desavenencias y pleitos: con Mon y Velarde, con el virrey-arzobispo Caballero y Góngora y por la denuncia por corrupción que hizo a Pedro de Biturro, en un juicio que fue causa de la ruina de Silvestre, quien además tenía muy poca paciencia para tales asuntos, aparte de que sus antiguos protectores ya no estaban en el poder.
Regresó a España en 1792, tras asegurar fondos suficientes para su familia que se quedaría en la Nueva Granada. Su segunda esposa murió en 1801 mientras él moriría en Madrid en 1806.




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